El precio de la pasión: el invisible torneo que juega Santa Cruz FC

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Actualizado: septiembre 14, 2026

Con viajes en autos particulares, rifas semanales y un presupuesto que supera los millones de pesos entre arbitrajes y combustible, el plantel demuestra que jugar al fútbol a cientos de kilómetros de distancia es, ante todo, un acto de amor a la camiseta.

Para la mayoría de los hinchas de fútbol, un partido dura noventa minutos. Sin embargo, para el club Santa Cruz FC de Río Turbio, la verdadera competencia empieza mucho antes del pitazo inicial. Empieza en las planillas de turnos laborales, en los grupos donde se reparten los asientos de autos particulares y en la venta de rifas para costear desde el combustible hasta las frutas del entretiempo.

Un plantel adaptable a la realidad social

El plantel de Santa Cruz está compuesto actualmente por una lista de 30 jugadores, además del cuerpo técnico y colaboradores. La cifra es una necesidad logística. Divididos entre turnos laborales rotativos, compromisos familiares y cuestiones ajenas a lo deportivo, no siempre son los mismos que pueden decir «presente» en los entrenamientos.

Para mantener el ritmo deportivo, el equipo se entrena de lunes a viernes durante la noche en la cancha de “La Liga”, adaptando los horarios para que la mayor cantidad posible de jugadores pueda asistir tras completar sus jornadas de trabajo o estudio.

La odisea de salir a la ruta

En esta temporada, el calendario marca tres compromisos como visitante: dos viajes a Río Gallegos y uno a El Calafate. Mover a un plantel completo exige una logística minuciosa.
Dado el elevado costo que implica alquilar un transporte privado (como una combi o trafic), la delegación decidió organizarse en autos particulares. Los propios integrantes de cada vehículo se dividen el gasto del combustible.
Llegar a destino implica asegurar el hospedaje para unas 22 o 23 personas, además de garantizar la cena del sábado, el almuerzo del domingo, el agua y las frutas para los Entretiempos. Cada salida de visitante demanda una inversión aproximada de $1.000.000 de pesos.

Jugar en casa tampoco es gratis

Podría pensarse que jugar como local aliviaria los bolsillos, pero en realidad es lo contrario. Abrir la cancha y cumplir con los reglamentos para disputar un partido implica una cadena de costos fijos elevados:

Terna arbitral y alojamiento para los árbitros:: $1.300.000 de pesos (4 plazas a $20.000 la noche cada una)

Operativo policial: $500.000 pesos por los tres partidos locales (4 efectivos).

Servicio médico: para este torneo, el club logró amortiguar un costo clave gracias a la colaboración de la empresa YCRT, que aportó la ambulancia y el personal de enfermería de manera gratuita.

Rifas, cuotas y el valor de no bajar los brazos
¿Cómo se financia una campaña que exige millones de pesos entre locales y visitantes? La respuesta está en la autogestión pura.
En las últimas semanas, el club lanzó una rifa solidaria para recaudar fondos. Además, “La Liga” aportó las entradas del estadio en las fechas disputadas para que el equipo obtenga un margen de ganancia, apoyándose también en una cuota de colaboración que aportan periódicamente los propios jugadores y el cuerpo técnico.

Ante semejante panorama, la pregunta es inevitable: ¿Por qué encarar un esfuerzo de esta magnitud? La alternativa no es viable. Negarse a competir o bajarse del certamen implica severas multas económicas en millones de pesos y una suspensión de tres años para el club en torneos regionales de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

Así, entre números que asustan y kilómetros que pesan, el club Santa Cruz FC demuestra semana a semana que el sacrificio va mucho más allá de correr detrás de una pelota. Se juega en la ruta, en los bolsillos de cada familia y en el orgullo de un pueblo que no se rinde.

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