Matías Genassi, el joven de Río Turbio que construye su camino en el futsal argentino

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Actualizado: noviembre 8, 2026

De Río Turbio a la élite del futsal argentino: la historia de Matías Genassi

Desde sus primeros pasos en el Club Ferro, acompañado por la pasión que le transmitió su padre, hasta trabajar en grandes instituciones del futsal de Buenos Aires y consagrarse campeón de la Copa Argentina con Pinocho. Matías Genassi construye su camino en el deporte a fuerza de sacrificio, humildad y perseverancia, sin olvidar nunca sus raíces en Río Turbio.

Un camino que comenzó en casa
Matías Genassi es oriundo de Río Turbio, Santa Cruz. Su historia con el futsal comenzó desde muy chico, de la mano de su padre, quien le transmitió la pasión por este deporte y lo acompañó durante sus primeros pasos en distintos equipos de la localidad. Sus inicios estuvieron ligados al Club Ferro y posteriormente a Las Lengas, siempre con el acompañamiento y la enseñanza de su papá, una figura fundamental en su formación deportiva.
Con el paso de los años, Matías tomó una decisión que marcaría un antes y un después en su vida: trasladarse a Buenos Aires para estudiar el Profesorado de Educación Física y buscar nuevas oportunidades dentro del futsal. La falta de una oferta académica cercana en aquel momento hizo que Buenos Aires apareciera como la alternativa posible. Con un departamento disponible en la ciudad, decidió apostar por ese camino.

«Me vine a apostar a ver qué pasaba. Por suerte pasaron muchas cosas buenas y no me arrepiento», recuerda.

Actualmente se encuentra transitando el último año del profesorado, mientras continúa desarrollándose profesionalmente en el ámbito deportivo.

De jugador a preparador físico: una decisión que cambió su camino
Su llegada al futsal porteño comenzó desde adentro de la cancha. El primer día que llegó a Buenos Aires se presentó a probarse en el Club Glorias de Tigre, donde quedó seleccionado para integrar el plantel de Primera División, bajo la conducción de «Coco» Mareco.

Más adelante, también tuvo la posibilidad de trabajar en la escuelita de River, aunque las dificultades para compatibilizar los horarios de estudio, trabajo y entrenamiento comenzaron a complicar su continuidad. Fue entonces cuando surgió una nueva oportunidad en el futsal de Glorias. Al notar que el equipo no contaba con un preparador físico, Matías se ofreció para colaborar con el cuerpo técnico.
Lo que comenzó como una ayuda terminó convirtiéndose en una nueva vocación. Durante un tiempo combinó las funciones de jugador y preparador físico, hasta que llegó el momento de tomar una decisión: continuar jugando o apostar de lleno a su formación profesional.

«Fue una decisión difícil, porque a mí la verdad que me gusta mucho jugar al fútbol y al futsal. Me costó bastante, pero también me di cuenta de que podía hacer cosas buenas y crecer más como preparador físico que como jugador. Creo que fue una buena decisión», cuenta.

Su primera experiencia dentro de un cuerpo técnico tuvo una recompensa especial: consiguió la Copa de Plata de la Liga Futsal con Glorias, el primer título que pudo levantar desde ese lugar. Luego llegaron nuevos desafíos. Se incorporó al trabajo de las divisiones formativas y posteriormente al plantel de Primera División de AFA, donde vivió uno de los momentos más importantes de su recorrido: conseguir el primer título del club a nivel AFA y lograr un histórico ascenso en 2023. Glorias consiguió llegar a la máxima categoría y se mantuvo durante dos temporadas en Primera A.

La formación y las exigencias del futsal en Buenos Aires
Actualmente, Matías continúa desarrollando su carrera en el futsal porteño, donde trabaja con distintas categorías y forma parte de estructuras deportivas de gran trayectoria, como Pinocho. Su experiencia le permitió conocer de cerca las diferencias entre el deporte en Buenos Aires y el que se practica en localidades como Río Turbio.
Para él, una de las principales diferencias está en la profesionalización.

«La realidad es que la gente de acá se lo toma como un trabajo. El cuerpo técnico completo cobra y los jugadores cobran. Acá no se paga para jugar, sino que te pagan para jugar», explica.

Las exigencias también son diferentes. Los entrenamientos pueden desarrollarse de lunes a lunes, con jornadas que comienzan temprano por la mañana y combinan gimnasio, preparación física y trabajo en cancha. En ese contexto, considera que Buenos Aires ofrece mayores posibilidades para quienes buscan proyectarse deportivamente.
Sin embargo, no cree que el sueño de llegar al futsal profesional esté demasiado lejos para los jóvenes del sur.

«Para mí tienen que venir con 16 o 17 años para poder terminar de incorporar algunos conceptos técnicos y tácticos, pero no creo que sea un sueño que esté muy alejado», sostiene.

También destaca que las lesiones forman parte de una realidad cotidiana del deporte de alto rendimiento y que resulta fundamental contar con profesionales de la salud, como médicos y kinesiólogos, para garantizar una recuperación adecuada.

El desafío de llegar a lo más alto con Pinocho
Uno de los capítulos más importantes de su presente profesional llegó con la consagración en la Copa Argentina junto al Club Pinocho. Se trata de una de las competencias más importantes del futsal nacional y de un título que la institución tenía pendiente dentro de su extensa historia deportiva.

«Es uno de los torneos más importantes que se juegan a nivel nacional. El club está lleno de títulos y este era el único que le faltaba. Tengo el orgullo de poder conseguirlo junto al cuerpo técnico y los jugadores», expresa Matías.

Detrás de ese logro hubo un importante trabajo de preparación física y mental. Junto al profesor Martín Orozco, trabajaron en la planificación de las cargas, la puesta a punto del plantel y cada detalle necesario para llegar en las mejores condiciones al partido decisivo.
El proceso también contó con el acompañamiento de una psicóloga, teniendo en cuenta la presión que significaba disputar una competencia tan importante para la institución. El equipo llegaba, además, después de una campaña irregular en el campeonato, por lo que el desafío era recuperar la confianza y concentrar todos los esfuerzos en la Copa Argentina. La experiencia de haber ganado previamente una final frente a Independiente también fue importante para afrontar el último encuentro.

«Los chicos tenían muchas ganas y mucha hambre de ganarlo. Haber ganado una final anteriormente nos dio ese poder y esa energía para enfrentar el último partido sabiendo que podíamos salir campeones», recuerda.

Vivir una consagración desde el cuerpo técnico tiene una perspectiva diferente a la del jugador. Hay otras responsabilidades, decisiones y situaciones que afrontar.

«Es un poco más agotador. Pasás por muchas situaciones que los jugadores no pasan. Cuando las cosas no están bien, parte de la culpa es del cuerpo técnico. Es lindo, pero también es algo difícil», reflexiona.

Las raíces, el sacrificio y el mensaje para los jóvenes del sur
Más allá de los títulos y las instituciones en las que tuvo la oportunidad de trabajar, Matías tiene muy presente de dónde viene. Al mirar hacia atrás y recordar sus primeros pasos en Río Turbio, reconoce que hubo valores que resultaron fundamentales para llegar hasta donde está hoy.

«Yo creo que lo que me hizo llegar hasta donde estoy fue la humildad y el sacrificio. Intentarlo todos los días, tener un perfil bajo y aceptar a veces la realidad de uno también te ayuda un poco más», afirma.

Y agrega una frase que resume buena parte de su recorrido:

«Yo vine acá sin ser nadie, y hoy sigo sin ser nadie, pero tengo la posibilidad de trabajar en grandes clubes, como por ejemplo Pinocho. La verdad que es un logro muy lindo».

Sus raíces siguen presentes en sus proyectos. De hecho, cuenta que a comienzos de año existía la intención de acercar a tres jugadores del sur para que pudieran tener una oportunidad en Buenos Aires, aunque finalmente la propuesta no pudo concretarse.

Su deseo es que, en algún momento, los jóvenes de la región puedan contar con más herramientas y oportunidades para proyectarse en el futsal. A quienes hoy están dando sus primeros pasos en Río Turbio, les deja un mensaje claro: entrenar, formarse y trabajar desde edades tempranas. Destaca especialmente la importancia de desarrollar la fuerza y complementar la práctica deportiva con el gimnasio, siempre bajo la supervisión de un profesional que pueda orientar correctamente las cargas de entrenamiento.

La historia de Matías Genassi demuestra que los grandes recorridos deportivos muchas veces comienzan lejos de los grandes escenarios. Desde Río Turbio, con el acompañamiento de su familia y una pasión que nació en las canchas de su localidad, construyó un camino que hoy lo encuentra trabajando en instituciones de referencia del futsal argentino. Todavía queda mucho por recorrer, pero hay algo que tiene claro: el sacrificio, la humildad y la perseverancia son los valores que lo acompañaron desde el primer día.

Y, sobre todo, el deseo de que otros jóvenes de Río Turbio puedan encontrar en el deporte las mismas oportunidades que él salió a buscar a cientos de kilómetros de casa.

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